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LOS SILENCIOS SOCIALES DE LA ECONOMÍA(1)

Por Alberto L Bialakowsky; José Manuel Grima; Ernestina Rosendo; María Ignacia Costa; Nora Haimovici.

INTRODUCCIÓN

La producción teórica actual se ha preocupado por el análisis de las grandes transformaciones sociales y económicas, incluso adoptando términos que permiten dar cuenta expresamente de las dimensiones de esos cambios: "metamorfosis", "mutación", "nueva cuestión social", entre otros.

Nuestro eje de análisis se detiene en la indagación del proceso social de la clase trabajadora, particularmente en su sector más excluído. Se establecen tres temas de discusión: 1. la consideración o no de los excluídos como trabajadores; 2. la revisión de la importancia de la exclusión social como categoría de análisis y 3. la investigación de los procesos de trabajo institucionales que reproducen la exclusión. Este último tema será analizado especialmente en este artículo.

Ante la diversidad de opiniones acerca del fin del trabajo, Ricardo Antunes, en su discusión con diversos autores especialmente con André Gorz, concluye que el trabajo abstracto, como mercancía o valor de cambio, tendería a reducirse y no así el trabajo concreto como valor de uso, como generador social. (R. Antunes, 2001; R. Castel, 2001; E. de la Garza Toledo, 2000; A. Gorz, 1997 y 1998; D. Méda, 1998). Podemos suponer que este pasaje no se realiza sin un método o bien podemos esbozar la hipótesis que interroga acerca del método "adiafórico" en la contribución al proceso de eliminación del trabajo empleo y por ende del actor trabajador universal formal. Efectivamente, todos hemos estudiado los procesos de disciplinamiento en la creación del asalariado en los siglos XVIII y XIX: por qué no preguntarse hoy sobre las construcciones institucionales que diluyen el salariado. Aunque otros autores podrían afirmar que el capital no se sostendría sin empleo, históricamente la denominada acumulación originaria ha demostrado que la base del sistema puede ser coercitiva o tributaria. En la fase actual, la dependencia financiera es un rasgo de este tipo de coerciones que puede independizarse de la tasa de empleo u ocupación local. (A. Borón, 2001; S. Amin, 2001).

Es por ello que nos resulta útil reintroducir la discusión acerca del proceso de exclusión como proceso de deconstrucción laboral-salarial y cómo las instituciones públicas se conforman como una de las dimensiones que operan en esa deconstrucción.

En coincidencia con Manuel Castells definimos la exclusión social "como el proceso por el cual a ciertos individuos y grupos se les impide sistemáticamente el acceso a posiciones que les permitirían una subsistencia autónoma dentro de los niveles sociales determinados por las instituciones y valores en un contexto dado. ...tal posición suele asociarse con la posibilidad de acceder a un trabajo remunerado relativamente regular al menos para un miembro de una unidad familiar estable." ( M. Castells, 1997, pág. 98).

En este marco de análisis, la exclusión social es comprendida como un proceso y como una práctica institucional de desagregación de la clase trabajadora. En este sentido, parece relevante interrogarse acerca de cómo las instituciones no pueden o no impiden la desagregación de la clase trabajadora o aún más, la reproducen. No debe comprenderse el proceso de exclusión como un estado sino como un flujo dialéctico, activo, cuyo punto extremo puede significar la extinción al punto tal que la caída del lazo social puede ser entendida en el marco de una sociología de la extinción (C. Bilbao, 1997).

No obstante, resulta pertinente destacar que desde nuestra perspectiva no existen vacíos o rupturas de lazos, sino transformaciones que comprenden redes de dominación. Los actores que se desempeñan en éstas no resultan ajenos en su rol de trabajadores enajenados .

Estas observaciones proponen entonces distanciarnos de una mirada plana, lineal, de incluído-excluído, formal-informal, legal-ilegal, del mundo laboral. El proceso de exclusión, en tanto desagregación o desprendimiento de la clase trabajadora en el pasaje desde el trabajo formal hacia la informalidad, la ilegalidad y la pobreza no implica un desprendimiento de la sociedad sino un proceso de distribución social, en un polo segregado y vinculado contradictoriamente .

En este marco de análisis, debemos señalar que el diseño de políticas públicas en torno a los problemas de exclusión, especialmente en temas sociales y de salud, afronta, en este momento, al menos tres transformaciones radicales:

1. La disputa entre el campo de lo estatal y el mercado, implicando una redefinición del estado hacia la privatización, conflicto enmarcado en los existentes procesos de globalización.

2. Los grandes cambios de la década del 90 dañaron las economías regionales, alojando las consecuencias del deterioro del modelo económico anterior en el espacio eco-social local: desempleo, des-industrialización local, violencia, exclusión social y pobreza. Los cambios producidos dan forma a las problemáticas acerca de la integración social a través de la fragmentación social conjuntamente con la impotencia de la administración local para obtener un gobierno propio a partir de las políticas sociales centralizadas, que conservaban circuitos administrativos pesados y burocráticos con baja participación social.

3. El campo científico se encuentra en una transformación con cambios radicales en las teorías acerca de las políticas sociales y de salud, enmarcadas en "nuevos paradigmas" que proveen nuevos elementos para la comprensión de los modelos de las políticas.

En nuestra experiencia en el diseño y la práctica en políticas sociales y de salud, como en el rediseño institucional, nos enfrentamos a las fisuras en la cohesión social para la amplificación de los grupos sociales marginales y al uso de viejas herramientas, especialmente en el modelo de trabajo social centralizado. En nuestro trabajo en barrios marginales, que hemos denominado Núcleos Urbanos Segregados, podemos ver dos lados de la realidad: uno, externo, legal, formal, normal; un segundo, informal, ilegal, clandestino y anormal. La tensión entre estos dos lados incrementa la problemática de exclusión: violencia micro social, implosiones familiares, e impotencia institucional.

Para el análisis que será desarrollado a continuación se han tomado tres casos instituciones estudiados para dar cuenta de algunas de nuestras hipótesis de trabajo.

Desarrollo analítico

Frente a las grandes mutaciones sociales actuales, la interrogación que tiene largo arrastre y que en la actualidad resulta acuciante, se refiere a la suerte que correrá el análisis social basado en las categoría de la clase de los trabajadores. Nuestro intento está dirigido especialmente a investigar las tecnologías reguladoras que se aplican en esta construcción, donde el polo extremo se sitúa en la exclusión social como sector y como dinámica social.

El interrogante que planteamos sobre esta tecnología proviene del análisis de los procesos de trabajo social y de los procesos sociales de trabajo, entre cuyos atributos fundamentales se encuentran la división del trabajo social y la división extrema del trabajo en el interior de las instituciones en el espacio público. El proceso de exclusión social se reproduce por medio de dos dinámicas, una dinámica de vacío entre instituciones y otra de transversalidad en el método de trabajo. En este gran proceso deviene un trabajo enajenado entre trabajadores del espacio público y trabajadores expulsados del mercado formal.

Partimos de dos hipótesis básicas una general y otra específica. Una se refiere a la comprensión de lo social del sistema actual y sus determinaciones y la otra al rol de las instituciones en su comportamiento con la exclusión social.

Desde la perspectiva sociológica debemos comprender, como lo señalan actualmente diversos autores, el pasaje de las sociedades disciplinarias a las sociedades de control (G.Deleuze, 1995; R. Castel, 1986; N. Rose, 1997; Z. Bauman, 1999; P. De Marinis, 1999). Efectivamente estos autores avanzan en la comprensión de que la sociedad va hacia una definición social y política postsocial. La observación sociológica actual ha profundizado la revisión de la sociología clásica (especialmente Durkheim y Weber) en su concepción de sociedad y similarmente las perspectivas críticas (especialmente Marx) en cuanto a que hoy resulta difícil sostener este constructo "sociedad".

Desde nuestra perspectiva, la sociedad podría graficarse como una "cinta de Moebius" , es decir, la sociedad presenta torsiones que le son propias y permanecen en un continuo con la sociedad hegemónica. Piénsese que a esta sociedad se le atribuye la marginalidad, las patologías, las vanguardias, los movimientos alternativos, como una externalidad que no le es propia; por otro lado habría una sociedad normal, incluída, étnicamente homogénea y legítima. Esta forma de presentación tradicional de la sociedad sólo presenta una cara legitimable; sus otras realidades, muchas de las cuales le dan soporte, están colocadas ficticiamente fuera de la sociedad. Nuestra hipótesis es que se establece un continuum entre la sociedad subterránea y la sociedad legitimable, pudiendo los actores y sujetos migrar de un plano al otro, de la coacción a la legitimación.

Estuve un mes entero en la comisaría. Caí con tres . Los mayores estuvieron un par de meses. Pero hay una abogada que teníamos nosotros que arreglaba, o sea arreglaba con el juzgado. Nosotros vamos robamos 4.000, póngale 5000, nosotros caemos le damos a la abogada los 5000 y un coche, bueno todo eso lo hacían los mayores, y al arreglar los mayores lo hacía yo también y bueno por eso nunca estuve tanto tiempo (Entrevista a jóven internado en un Instituto de Menores).

Esta "mirada moebiusiana" permite superar la simplicidad de la sociedad solidaria como un único plano de análisis; la sociedad se expresa con la combinación de redes de participación y al mismo tiempo e imbricadas, redes de dominación social. Por ello hablar de cohesión social podría remitir a una imagen idílica que permanece en todo fondo del pensamiento social. Ciertamente podríamos coincidir con Bauman y Ricoeur que un principio ético rige la cultura humana, la responsabilidad que emerge en cada sujeto frente a la presencia del otro. Pero al mismo tiempo sostenemos que se produce permanentemente la capacidad de dominio sobre el otro, este par dialéctico y paradojal parece manifestarse en los niveles micro y macrosociales.

La segunda dimensión de análisis planteada se refiere a las instituciones. La construcción estatal actual, desde hace tres décadas, viene deconstruyendo las instituciones que signaron el Welfare State. Estas instituciones centralizadas, universales y ciudadanas se transforman en instituciones fragmentarias, reducidas, localizadas, en la denominada "quangotization" de los servicios y programas estatales. Si bien estos cambios acusan una reducción del aparato público y en ellos se manifiestan los procesos "empresariales" de privatización y auditoría, en sus mecanismos internos conservan las viejas máquinas de procesar lo social. Más aún sus actores internos, los funcionarios, profesionales, técnicos, operadores y voluntarios, no logran todavía ni resignificar el cambio global que les sobreviene con las nuevas formaciones del Estado ni atacar los problemas sociales que los desbordan como la pobreza, la delincuencia, la enfermedad, la drogadicción y la violencia. Las instituciones trabajan como el pensamiento social maniqueísta, como si el objeto de intervención pudiera separse en blanco y negro. Los objetos sociales resultan así, lógicamente, inasibles, se repiten, se expanden.

En este sentido, desde nuestra perspectiva de análisis, las instituciones públicas estatales no impiden los grandes procesos sociales de exclusión, en muchos casos los reproducen, en otros los profundizan. Ello concierne no a instituciones abstractas sino a procedimientos maquínicos (J-P. Gaudemar, 1991), a tecnologías, a discursos y acciones prácticas (N. Rose, 1996, 1997).

Estos cambios, en la especificidad del caso latinoamericano y argentino en particular, se aceleran en la medida que las acciones estatales se transforman a lo largo de estas tres décadas desde la perspectiva keynesiana a la perspectiva neoliberal. En la medida que el proceso de des-asalarización deconstruye las clases sociales incluídas, se producen desprendimientos de las clases trabajadoras (sectores bajos y medios) que comienzan a circular por las torsiones sociales informales o ilegales como modalidad de sobrevivencia (cirujeo, mendicidad, venta de drogas ilegales, robos, comercio ilegal, evasión de contribuciones, ocupación de casas, entre otros). Estas formas de desagregación de quienes "viven de su trabajo" ( R. Antunes, 2001), participan de una doble tramitación: por un lado en conflicto con la ley y por el otro en las instituciones que acusan estos padecimientos como desborde institucional.

Médico de Guardia: Nosotros estamos considerados como un hospital de guerra, un hospital de trinchera... acá tenés como droga todas las que quieras…Lo que nos altera, lo que nos conflictúa no es la cantidad sino la calidad. Porque nosotros acá trabajamos con pacientes que vienen con heridas de arma de guerra... Médico de Guardia (continúa respondiendo): Con heridas de arma de fuego y arma blanca en los últimos cuatro años ha disminuido notoriamente el ingreso a la guardia del hospital. Pero de la misma manera, casi en el mismo porcentaje ha aumentado el ingreso de cadáveres a la morgue policial que está dentro del predio del hospital. Si lo dibujamos en una curva prácticamente se cruzan la caída del ingreso a la guardia con el aumento de ingreso a la morgue judicial (Entrevista a médicos del Servicio de Emergencias de un Hospital del Conurbano Bonaerense).

En este caso las prácticas institucionales no alcanzan a intervenir con eficacia en los circuitos de extinción. Los procesos de trabajo en los que interviene el trabajador de la salud, resultan insuficientes.

Paralelamente, fracciones de los sectores "underclass" producen también protestas sociales en demanda de asistencia pública, como los programas de alimentos, de salud y programas de subsidios, a partir de los cuales se incrementa a su vez la cohersión y el clientelismo en los programas asistencialistas y focalizados en "la pobreza". El Estado por otra parte, define la torsión negra, supuestamente invisible, como un objetivo a destruír coactivamente, la represión se consolida y se incita a incrementar el gasto en la construcción de nuevas cárceles y nuevos programas de emergencia.

Se establecen entonces distintos niveles de complejidad articulados: un nivel macro (proceso de trabajo social), un nivel meso que forma parte del macrosocial (las instituciones estatales públicas) y un nivel micro comprendido en los dos niveles anteriores: los sujetos, los núcleos familiares.

El recorrido analítico permite visualizar los métodos transversales en las instituciones públicas que intervienen directa o indirectamente en los procesos sociales de exclusión. Pueden señalarse como herramientas comunes del método transversal: el reduccionismo o recorte del objeto de intervención; la división extrema del trabajo; los vacíos interinstitucionales que llevan a que las instituciones operen repetitiva y aisladamente; la circulación sucesiva por instituciones asistenciales, tutoriales y coactivas; la repetición, la derivación y la responsabilización del consultante o asistido. La institución y sus trabajadores se muestran impotentes ante la gravedad de las situaciones que deben procesar.

En los últimos dos años hubo cuatro suicidios en nuestras escuelas, la de acá (Fuerte Apache) y la 29 cercana, el último, del sábado, es del chico (22 años que se ahorcó), tuvo una crisis y se ahorcó, no pude dormir ni sábado ni domingo, él y el hermano 'eran' alumnos míos, el hermano se mató jugando con una pistola, acá juegan con las armas (hace gestos dirigidos a su cabeza), eso sin contar los dos intentos de suicidio, de la chica que se cortó las venas o del chiquito que lo salvó hace poco una vecina tirándose encima de él justo cuando estaba parado en medio de las vías del ferrocarril, había tenido una discusión con la hermana, tiene 17 años, no tiene padre y la madre está recién operada, la hermana le había recriminado que no hacía nada, que vivía de la familia...Yo me estoy reponiendo, hay que salir adelante, hace un tiempo me tomé tres meses por stress...Esto es otro barrio, hace 20 años atrás era distinto y ahora me da miedo irme tarde...Esto es una cápsula y aunque la pared no está es como si estuviera... (Profesor de Escuela Media de Núcleo Urbano Segregado).

En estos contextos de exclusión de los núcleos urbanos segregados, la institución escuela y sus trabajadores se enfrentan con dimensiones que revelan: la fragmentación que recorta el espacio urbano en espacios sociales segregados; el proceso social de trabajo de la práctica escolar que resulta inmovilizado; la realidad social que atraviesa al trabajador en su subjetividad.

En la profundización del entendimiento de esta dinámica que a la manera de un "poliedro" produce y reproduce la dominación y la exclusión, la comprensión del proceso social de trabajo institucional permite ahondar en los mecanismos puestos en juego en esta lógica contradictoria entre la intervención real y la discapacidad para intervenir en el proceso social de exclusión que los involucra.

Desanudar las dimensiones que conforman el proceso de trabajo significa explicitar interpretaciones, intencionalidades, prácticas y discursos diferentes y hasta contradictorios, según el actor de enunciación y acción. Podemos distinguir en su conformación a. un proceso de trabajo en el interior institucional, b. un proceso de trabajo interinstitucional y c. una práctica específica terapéutica, de formación o modeladora, según la institución que se trate (hospital, escuela, instituto de menores, etc).

El proceso de trabajo comprende instrumentos y objetos portadores de relaciones sociales y, dialécticamente, estas relaciones sociales se materializan en objetos, instrumentos y normas institucionales. El proceso "social" de trabajo resultante, expresaría una tensión entre tres elementos claves: poder, vínculos y subjetividad.

La rutinización homogénea y fragmentada de tareas y actividades que caracteriza al proceso de trabajo de estas instituciones, significa la práctica de un trabajo enajenado, sujeción y extrañamiento bidireccional. El método del distanciamiento, la rutinización, la fragmentación en la operación, el reduccionismo, la repetición y la masificación en el proceso de trabajo, definen un abanico con distintos grados de violencia que se expresan según las características específicas de la institución en la que tienen lugar y que, en situaciones extremas, explicita la negación del sujeto y su deseo, y/o coherciona y ordena por medio de la violentación.

Los resultados se traducen en procesos de mortificación que se imprimen en el padecimiento del trabajador y de su sujeto de trabajo. La dominación organizativa sostiene cotidianamente los procesos de trabajo reproductores de la exclusión, intensificando a su vez el sufrimiento y la mortificación de sus integrantes. Por otra parte, la imposibilidad del reconocimiento conciente del padecimiento de ambos actores, conlleva a la obturación de la capacidad reflexiva acerca del proceso de trabajo y de la propia participación del trabajador en la reproducción de métodos y prácticas violentos.

Desde esta perspectiva de análisis, el padecimiento además de su significación en tanto sufrimiento, adquiere "carácter instrumental" formando parte de la estructura de poder y regulativa.

Notas de cierre

Hasta aquí hemos intentado delinear sintéticamente un mapa entre lo global y lo local; a su vez hemos colocado como mediador significativo a las instituciones públicas como coproductoras de lo social. Si bien las instituciones se encuentran en pleno cambio en cuanto a descentralización, privatización y tercerización de servicios, en las áreas más críticas del control estatal continúan burocráticamente centralizadas y tienden a crecer en las áreas de tutela, vigilancia e internación.

Paralelamente el retiro de los servicios de carácter universal de bienestar del Estado, concordante con la centralidad creciente del mercado y acelerada por las políticas de integración regional y continental, crean una desestructuración de las clases sociales, atravesadas en los 90 por la vulnerabilidad y la exclusión social.

Este estudio se ha propuesto promover el debate en cuestiones que deben ser nuevamente analizadas tales como: a. la división polarizada de la sociedad formal e informal, b. la neutralidad del método de las instituciones asistenciales y tutelares, c. la cultura global y local de consumo y mortificación.

Como reflexiones finales, debemos destacar que las instituciones forman parte esencial de la aplicación de las políticas gubernamentales, más aún, constituyen los recursos y las tecnologías del poder con el que se modelan las formas sociales, especialmente las más vulnerables y dependientes del poder estatal. A su vez como hemos analizado, el Estado se encuentra transformado por la realidad política y económica hemisférica. De ahí que nuestro análisis a través de una metodología arqueológica intente comprender las relaciones entre lo global y lo local, entre lo macro y lo micro y el rol de la práctica de las instituciones, como mediadoras de la voluntad política y económica en la transformación social.

La visibilización y la explicitación del Proceso de Trabajo Social y del Proceso Social de Trabajo, con sus elementos, mecanismos, prácticas y actores intervinientes, se tornan acciones fundamentales en la comprensión y des-enmascaramiento de las operatorias tendientes a la reproducción y profundización de la exclusión social y de los padecimientos que de ella se desprenden: estigmatización, marginalidad, segregación, sobreviviencia en la ilegalidad, entre otros.

En la sociedad actual los procesos de exclusión social pueden comprenderse como la mutación de fracciones crecientes de la clase de los trabajadores determinados a abandonar el mercado de trabajo formal y a asumir formas de sobrevivencia y disolución mortífera. Este proceso está imbricado por formas de violencia, coacción y legitimaciones institucionales que transforman la "masa marginal" (J. Nun, 2001) en fracciones con diversidad de atributos: afuncionales, disfuncionales y funcionales a la acumulación originaria (subterránea) y a la concentración del capital.

Finalmente deseamos concluir remarcando tres cuestiones básicas, la primera referida a la dinámica de los procesos de exclusión social, la segunda al rol que puede jugar el enfoque del proceso social de trabajo, y la tercera a la comprensión del trabajo enajenado, todas ellas sobre el fondo contextual y epistemológico de un enfoque sistémico, moebiusiano y complejo.

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1Este trabajo constituye una síntesis y una reelaboración de dos escritos anteriores: "Marginalization and Exclusion: The Hemisphere's Number One Problem. The challenge of the social, educational and health policies. Analysis and Institutional Proposals" (Bialakowsky A.) y "Clases y conflicto: procesos sociales de trabajo en instituciones y núcleos urbanos segregados" (Bialakowsky A.; Grima J., Rosendo E., Costa I, Crudi R., Xiques M. y Haimovici N.)