|
|
|
||
|
Secciones | Indice de los números | Conferencias | Suscripción gratis | Buscar | Inicio |
|||
Diagnóstico Ocupacional de laVilla 21-24 de la Ciudad de Buenos Aires(Leandro Caruso y Julián Rebón 1)
Introducción El Programa de Investigaciones sobre Cambio Social (P.I.Ca.So.) de la Universidad de Buenos Aires en conjunto con la Mutual Flor de Ceibo de la Villa 21-24 del Barrio de Barracas se encuentra realizando un conjunto de actividades con el fin de avanzar en un diagnóstico social de la villa. El objetivo de dicha diagnóstico es el de fundamentar y evaluar la construcción de estrategias de transformación 2 . Como parte del proyecto de extensión realizamos entre julio y septiembre de 2000 una encuesta a la población residente con el objeto de realizar un diagnóstico sociodemográfico. La misma se construyó a partir de una muestra probabilística de 590 casos con base en la cartografía actualizada de la Villa 3 . En este artículo nos centramos en el análisis de los resultados del modulo ocupacional del relevamiento. La constitución de un reservorio de fuerza de trabajo La historia de la villa es la del desplazamiento de los habitantes de regiones periféricas a la gran Metrópolis que representa Buenos Aires en el cono sur de América. Desplazados de sus lugares de origen, expropiados de sus territorios de pertenencia, fueron y son atraídos por las oportunidades laborales de la ciudad y el acceso a los servicios urbanos. La Villa 21-24 se caracteriza por ser población originaria de otras regiones del cono sur. El 88% de los jefes de hogar del barrio no nació en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Del 12% restante sólo una minoría nació en la villa 4 . La villa se compone, en valores casi similares, de población proveniente del interior (44%) y del exterior (44%). Misiones y Corrientes (14%), el Nordeste (12%) y el Noroeste (16%) representan los principales orígenes de la población nacida en el interior de Argentina. No obstante, la primera minoría del barrio son los paraguayos, que representan el 39% de la población. También existen bolivianos y en menor medida uruguayos y chilenos. Se trata en general de población que partió de sus lugares de origen cuando comenzaba su edad laboral, que salió ante el desempleo manifiesto o latente que construyó la expansión capitalista en los territorios periféricos. Una vez en Buenos Aires, la villa se convirtió en una alternativa para aquellos que no pudieron constituir en forma estable un asentamiento plenamente urbano. La fuerza de trabajo La villa 21-24 es un espacio social diferenciado al interior de la ciudad de Buenos Aires. No sólo por las condiciones habitacionales, por su infraestructura urbana, o por el origen migratorio de sus habitantes, sino también por que las identidades ocupacionales de este territorio contrastan con el conjunto de la ciudad. La villa se caracteriza por una alta subutilización de la fuerza de trabajo en ella existente. La forma manifiesta de este proceso es el desempleo abierto. La tasa de desocupación en la villa (31.8%) es tres veces más alta que la de la ciudad (10,8%). La intensidad de la desocupación para los jefes de hogar también adquiere fuerte niveles, aunque sus valores son más bajos. Si bien el desempleo entre los jefes de hogar (18,1%) es menor que en la totalidad de la población de la villa (31,8%), es mas del doble que en el resto de la ciudad. Al analizar la población desde el punto de vista de su participación en la producción observamos un doble proceso la subutilización de la fuerza de trabajo, y su contrario, la sobreutilización de la misma. La subutilización de la fuerza de trabajo se expresa también en el trabajo con dedicación parcial, un cuarto de los jefes de hogar del barrio son subocupados, trabajando menos de 35 horas semanales (26%). A igual que en la ciudad, en la villa sólo una minoría trabaja la cantidad de horas semanales de trabajo consideradas normales 5 . Sin embargo en la villa la situación es más extrema, sólo un 13% tiene jornadas de trabajo "normales", encontrándose la gran mayoría de los trabajadores sobreocupados (61%). El miedo a caer en la desocupación y la necesidad de un ingreso, favorece el aceptar condiciones negativas de trabajo por parte de los ocupados. De este modo la contracara del desempleo es el sobretrabajo de los ocupados y la insatisfacción con el empleo. La mayoría de los jefes de hogar ocupados (52%) buscan otro trabajo, lo cual por un lado nos está mostrando la insatisfacción de los ocupados con el trabajo que poseen, pero por el otro nos puede estar mostrando una forma de ocultamiento de una situación de "desempleo estructural", de una permanente demanda de trabajo que no es alterada por las inserciones laborales intermitentes que el trabajador consigue ocasionalmente. De esta manera algunos son más demandantes de trabajo ocupados que ocupados demandantes, el trabajo para ellos es el modo de financiar el desempleo recurrente en el que viven 6 . Por otra parte, la duración del desempleo es bastante menor que en la Ciudad en su conjunto. La media de permanencia en esta situación en el barrio es de 4 meses frente a los 9 meses de la ciudad. Su pobreza les impide estar por mucho tiempo desempleados, el carecer de acumulación alguna les impide sobrevivir sin trabajar, así sea en las peores condiciones. Para ellos el desempleo no es otra cosa que la contracara de su inestabilidad laboral, su vida laboral parece estar caracterizada por una rotación constante entre la ocupación y la desocupación. Si observamos la fuerza de trabajo del barrio a partir de sus relaciones de propiedad con los medios de producción, registramos casi tres cuartos de los ocupados se declaran como asalariados, siendo los restantes trabajadores cuentapropias. Entre los asalariados predominan los trabajadores sin descuentos jubilatorios (52%), esto nos está indicando una alta proporción de trabajo sin cobertura social en general. Estos niveles contrastan fuertemente con el 24% de la ciudad. Con relación a los cuentapropias (28%) tenemos que destacar que se trata en su mayoría de trabajadores sin capital, muchos de los cuales dada la escasa productividad de sus actividades nos reflejan formas latentes de subutilización de fuerza de trabajo. Sin embargo, existe una importante heterogeneidad al interior del cuentapropismo. Como cuentapropias se engloban desde pequeños comerciantes y personas con oficio en la construcción, hasta personas ocupadas en el servicio doméstico, vendedores ambulantes y cartoneros. En suma, no sólo los asalariados están escindidos de la propiedad de los medios de producción, también la mayoría de los cuentapropias lo están. Es más, aún aquellos que logran vender su fuerza de trabajo no logran que esta relación sea reconocida legalmente. De este modo no sólo están expropiados de las condiciones de producción, sino también de la posibilidad de una venta regulada por el estado de su fuerza de trabajo. Esto impide la constitución de cualquier tipo de fondo de consumo futuro (mediante la indemnización por ejemplo) que les pueda dar algún grado de autonomía frente a sus empleadores. Por otra parte, si tomamos como perspectiva de análisis su inserción en la división social del trabajo, podemos describir el modo que se articula esta fuerza de trabajo en la división particular y singular del trabajo. Con relación a la división singular o por ramas de podemos notar que en comparación a la ciudad existe una fuerte presencia de ocupados en la construcción y el servicio doméstico, así como una baja presencia de los servicios a las empresas y financieros. Si analizamos la división singular del trabajo y con ella el ámbito de las ocupaciones, se destacan los trabajadores de la construcción: el 31% de los jefes de hogar 7 . Estos están compuestos en su mayoría por trabajadores hombres que no operan máquinas-herramientas. La fuerza de trabajo de la villa que se instala en esta actividad posee en su mayoría un oficio, y se compone en su casi totalidad por trabajo cuentrapropia y asalariado en negro. También poseen fuerte relevancia los trabajadores de la limpieza en empresas y negocios (11%) y los que trabajan en el servicio doméstico (11%). Estas actividades si bien podrían ser relativamente similares en su calificación no lo son en el tipo de relación laboral que las caracterizan: mientras la primera está muy asociada con trabajo estable y registrado, la segunda con el trabajo sin aportes jubilatorios y exclusivamente femenino. En menor medida también hay en la villa trabajadores del transporte y almacenaje (10%), la producción industrial (9%) y el comercio (10%). Con relación a los trabajadores del transporte
podemos señalar que se dividen en similar proporción entre los operadores y conductores y los trabajadores que no operan maquinaria, estando la mitad de los ocupados en blanco. En la industria, en cambio, predominan los trabajadores que no operan maquinaria pero, al igual del transporte, hay una importante proporción de trabajadores en blanco. Los vendedores del comercio se destacan por estar en su mayoría en negro y además un tercio de los vendedores son ambulantes. Con relación a la dimensión complejidad de la tarea o calificación de las ocupaciones podemos destacar que los jefes de hogar de la villa se caracterizan por ocuparse en puestos de trabajo con baja calificación. En comparación a la ciudad se destaca la fuerte presencia de jefes de hogar ocupados en puestos de trabajo no calificados y con calificación operativa y la ausencia de ocupados en puestos con calificación científico-profesional. También adquieren poca importancia los ocupados en puestos de trabajo con calificación técnica. Esto nos está indicando que la fuerza de trabajo de la villa se ocupa en las actividades poco calificadas de la ciudad, precisamente en aquellas tareas que las capas medias que la habitan en forma dominante no están dispuestas a realizar. En suma, la población de la villa pareciera complementarse más que competir con la oferta laboral de la mayoría de la población de la ciudad. De este modo este enclave de pobreza urbana en el corazón de la ciudad se convierte en un reservorio de fuerza de trabajo para las tareas poco calificadas que el resto de sus habitantes no está dispuesto a realizar. La población de la villa es mucho más parecida socialmente a la población del conurbano, en especial a la del tercer cordón, que a la de la ciudad de Buenos Aires. Por último, queremos destacar lo paradójico de las inserciones ocupacionales de los villeros en relación con el lugar que les otorga la sociedad. Precisamente quienes poseen problemas de vivienda son quienes construyen las casas y edificios de la ciudad. Como nos dijo un habitante de la villa "somos todos albañiles pero tenemos nuestras casas sin terminar". De igual modo, aquellos que el prejuicio popular estigmatiza con el mote de "sucios", son quienes limpian las empresas, negocios y hogares acomodados de la ciudad.
1 Investigadores del Programa de Investigación sobre Cambio Social (P.I.Ca.So.) del Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). 2 En el proyecto participan, además de Caruso y Rebón como coordinadores, Alvarez, Ana María; Arribillaga, María Inés; Berenstein y Juárez, Pablo; Fernández, Juan Manuel; Manco, Gilda; Marín, Rubén; Repetto, Cecilia. También participaron en dicho proyecto los estudiantes del Taller de Cambio Social de la Carrera de Sociología (UBA). 3 La muestra fue bietápica. La primera etapa fue probabilística estratificada de cuadrículas cartográficas, asignando a cada estrato una probabilidad proporcional a su población. En la segunda etapa se realizó un rastreo sistemático de viviendas en estratos seleccionados. El margen de error es entre +/- 1,1% y +/- 4,1% según la dispersión de la variable para un intervalo de confianza del 95%. La unidad de análisis fueron los hogares. 4 En este trabajo salvo cuando indiquemos lo contrario nos referimos a datos de los jefes de hogar. 5 La jornada de trabajo considerada normal es de 35 a 45 hs. semanales. A quienes trabajan menos se los considera subocupados y a quienes trabajan más sobreocupados. 6 Agradecemos los comentarios en este punto de Cynthia Pok 7 Se utiliza para la clasificación de las ocupaciones el "Clasificador de ocupaciones (CNO-91) Versión para usos específicos" (Promaeo-INDEC: 1998). Le agradecemos a María Laura Elizalde las sugerencias y aportes realizados para la codificación de las ocupaciones. |
|||