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Movilidad
de la Fuerza de Trabajo,GBA, 1999-2002.
Juliana
Persia – Luciana Fraguglia
Presentación
Los acontecimientos que marcaron el fin de año último
y los primeros meses de éste profundizaron la situación
crítica que desde 1999 mostraban los indicadores económicos,
laborales y sociales. Sin embargo, cabe preguntarse en qué
medida los resultados que manifiesta el mercado de trabajo después
de Diciembre de 2001, se corresponden con la agudización de
tendencias presentes a lo largo del período recesivo, o si
la crisis introduce modificaciones en la dinámica del mercado
de trabajo.
El propósito del presente trabajo es dar cuenta de las trayectorias
laborales en el contexto recesivo introduciendo en el análisis,
la coyuntura más reciente. Para tal fin se construyó
una base de panel a partir de los datos que provee la EPH-INDEC, con
enlaces anuales (de mayo a mayo), desde 1999 a 2002. El seguimiento
longitudinal se efectúa sobre la fuerza de trabajo de 20 años
y más(1) , del aglomerado urbano Gran Buenos Aires.
La exploración de los datos busca una descripción general
de los movimientos según la condición de actividad,
para luego indagar en el tipo de movimientos según el sector
de inserción (formal e informal). Esta ultima aproximación
aporta un diagnóstico más agudo sobre las transformaciones
que viene experimentando la estructura social del trabajo.
Movimientos en la condición de actividad
Entre los años 1999 y 2001 las comparaciones mayo a mayo, muestran
un nivel de rotación de poco mas del 15% de los ocupados hacia
la desocupación y la inactividad. Estas pérdidas en
la ocupación se compensan por entradas desde la desocupación
(en promedio un 45,6%) y la inactividad (más del 11,0 %) hasta
el año 2001. A partir de esta fecha el balance anual entre
movimientos muestra como la caída de la ocupación, no
se contrarresta con ingresos desde la otras categorías.
En efecto, en mayo de 2002 la retención laboral que promediaba
hasta el período anterior el 84% cae al 78%. El tránsito
por la crisis reduce entonces, la permanencia dentro de la ocupación
en un 8%, duplicando los movimientos hacia la desocupación,
y aumentando en un 46%, los pasajes a la inactividad. Por otra parte
quienes se encontraban desocupados o inactivos en mayo 2001 reducen
las posibilidades de encontrar un empleo en 2002: aumenta en un 30,5%
la permanencia en la desocupación y en un 5,5% los pasajes
a la inactividad. Así, mientras que hasta mayo de 2001 en promedio
un 45,6% de los desocupados entra a la ocupación; doce meses
mas tarde sólo un 34,1% está en una situación
similar. En el caso de los inactivos la caída es menor pero
igualmente negativa, el pasaje a la ocupación se reduce un
23,2%. En el caso de la fuerza de trabajo que provenía de la
inactividad, el contexto de crisis parece retenerlos en esta condición.
Por ultimo, es importante señalar que si bien la permanencia
dentro de la ocupación disminuye en un 8,3 %; la caída
especifica de los ocupados plenos y sobre ocupados es mucho mas fuerte
(14,2%). Es justamente el comportamiento de la subocupación
-que se incrementa en un del 21 %- el factor que parece haber amortiguado
pérdidas mas pronunciada en la ocupación luego de la
crisis. A su vez se observa un cambio en la composición por
procedencia de la subocupación: mientras que antes un 33% de
esta categoría se componía de trabajadores procedentes
de empleos plenos o de más de 45 horas; pasada la crisis éstos
representan a un 54% del total de los subocupados. Es posible suponer
que dichos movimientos de ocupados a subocupados hayan actuado disminuido
los pasajes de ocupados a desocupados.
Movimientos laborales según sector formal – informal (2)
Efectuado el análisis general sobre los cambios en la condición
de actividad resulta de interés indagar en como se comportaron
los movimientos de la fuerza de trabajo según sector formal
e informal. La distribución de la población ocupada
según sectores venía mostrando con anterioridad a la
crisis de Diciembre de 2001, una continua disminución de la
proporción de ocupados formales. Dicha reducción -medida
de mayo a mayo- se mantuvo en valores que rondan el 1p.p.. entre 1999
y 2001. Pasada la crisis, la perdida de peso del sector formal en
relación al informal asciende a 2.3 p.p. A partir de los datos
longitudinales de panel se evidencia el mayor protagonismo del sector
informal en los movimientos de entrada y de salidas.

Estos movimientos manifiestan los distintos niveles de rotación
de la fuerza de trabajo según sectores. No obstante esto, en
el período 2001-2002 la pérdida de participación
relativa del sector formal, se vincula a la disminución fuerte
de las entradas - en relación a los niveles antes presentesacompañada
de la leve reducción de las salidas. La imagen resultante es
la de un cierre de ingresos al sector formal en relación a
un sector informal que si bien incrementa las salidas, aumenta mas
fuertemente los ingreso.
Este balance en términos relativos no permite discriminar si
los cambios que muestra la composición por sectores se debe
a transformaciones en ambos o solo en alguno de ellos. La perdida
de peso del sector formal, pudo haberse dado tanto por su mera reducción,
por un incremento del sector informal, por aumentos o disminuciones
dispares en ambos. Dada la existencia de diferenciales en los valores
absolutos y sobretodo en las dinámicas de cada uno, se requiere
de un ejercicio de análisis particular para el funcionamiento
de cada uno de los sectores. Antes de la crisis las entradas al sector
formal venían mostrando una evolución levemente menor
a los egresos del mismo. Este patrón de movimientos generó
entre 1999-2000 un balance negativo de 3,7 puntos y de 2,9 entre 2000-2001.
La situación inversa de balance continuamente positivo se producía
en el sector informal, donde las salidas se mantuvieron siempre por
debajo del nivel de ingresos al sector.
La crisis alteró diferencialmente el patrón de movimientos
en cada sector, aunque con saldos desfavorables para ambos: En el
sector formal se incrementó la distancia entre entradas y salidas
produciéndose respectivamente una disminución del 24%
y un aumento de 21%. El balance, muestra una perdida de 12.7 puntos.
A su vez, un cuarto de este balance negativo se explica por el intercambio
desfavorable con el sector informal (-3.1).
En el sector informal la tasa de ingreso mantiene la evolución
que venia desplegando con anterioridad. La crisis en este caso, impacta
sobre las salidas que aumentan un 26%. Los balances específico
de movimientos correspondientes a la desocupación (- 5.9) e
inactividad (-2.9), producen un saldo negativo de 8.8 puntos; prácticamente
la mitad de estas perdidas son compensadas por los intercambios de
movimientos con el sector formal (+3.9). El balance final exhibe una
reducción de 4.9 puntos. A partir de este tipo de análisis
se evidencia la reducción del sector informal; antes encubierta
por la mayor reducción del sector formal (Cuadro Nº2).

En igual sentido se hace manifiesto el aumento de las salidas del
sector formal y se minimiza la idea de cierre en las entradas al mismo,
que produce la mirada sobre el agregado de la ocupación. Mas
allá de que en términos absolutos ambos sectores hayan
disminuido su tamaño, en términos relativos el sector
informal gana terreno al formal, y en parte esto se debe a la absorción
de trabajadores antes formales. A su vez, esta mayor dimensión
relativa que va adquiriendo el sector informal, nos muestra una composición
cada vez mas deteriorada de la estructura social del trabajo que se
manifiesta en el aumento del cuenta propismo no profesional y la ayuda
familiar de subsistencia, en detrimento de las categorías mas
dinámicas del sector informal.
En efecto, hasta mayo de 2001 la mayor proporción del total
de entradas se concentran en el empleo asalariado formal; entre mayo
de 2001 y mayo de 2002, la mayor concentración se da en el
cuenta propismo informal, seguido de los empleos asalariados informales.
La variación de la distribución porcentual entre las
puntas del período muestran una disminución de 2.27
p.p. de asalariados formales y un incremento de 2.67 p.p. de cuenta
propias no profesionales. (Ver Anexo)

Conclusiones:
El mayor deterioro de los indicadores del mercado de trabajo, en algunos
casos responde a la agudización de flujos desfavorables presentes
a lo largo del período recesivo; en otros aparece mayormente
vinculado a cambios en el sentido de los movimientos. Cabe destacar
dentro de ellos el aumento de la participación de los pasajes
de ocupados a subocupados; el aumento de los niveles de rotación
en el sector informal a partir de un aumento en las expulsiones; la
perdida de protagonismo -en el total de entradas- de la categoría
de asalariado formal; en manos del cuenta propismo informal.

Notas
1 El recorte de población económicamente activa (PEA)
en la edad de 20 años se efectúa en razón de
no sobreestimar la inactividad de la población de entre 15
y 19 años ( debido el aumento de la retención de la
dentro del sistema educativo).
2 La definición de sector formal-informal sigue los parámetros
del concepto establecido por la OIT-PRELAC.
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