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ENFERMEDADES EN SU ESCRITORIO

Oficinopatías

Por Sonia Lía Santoro

Al hablar de contaminación es muy común pensar en los residuos tóxicos que emanan las grandes plantas industriales. Estudios que se vienen realizando desde los 80 en EE.UU. demostraron mayor probabilidad de contactos con contaminantes peligrosos en lugares considerados inocuos como la casa, la oficina y los medios de transporte, que en fuentes consideradas peligrosas por la normativa ambiental, como fábricas, cementeras y altos hornos.

Esto se debe, en parte, a que una persona que vive en la ciudad pasa más del 90 por ciento de su tiempo en lugares cerrados y tiene mayor tiempo de exposición a las sustancias que allí habitan (ver tabla).

La Argentina no es una excepción al respecto. Aquí las principales fuentes contaminantes en microclimas –espacios cubiertos- son: el humo del tabaco, los materiales de construcción y decoración, los alfombrados, los insecticidas, los gases de combustión y el polvo.

Según Carlos A. Gotelli, director del Centro de Investigaciones Toxicológicas, esta contaminación implica un disconfort, "un conjunto de síntomas totalmente inespecíficos que dan como resultado general una alteración en el estado de confort y una disminución de la calidad de vida."

Algunos de esos síntomas son: sensación de malestar, ardor de ojos, mareos, cefaleas, decaimiento, irritabilidad.

El cigarrillo a la cabeza

De todas formas, tanto los investigadores norteamericanos como los argentinos coinciden en que el riesgo mayor lo representa el humo del cigarrillo, ya que tiene componentes cancerígenos. El doctor Gotelli explica que la combustión total de un solo cigarrillo genera, entre otras sustancias, tres componentes cancerígenos: alquitrán, entre 10 y 40 miligramos, dimetilnitrosamina, entre 10 y 70 microgramos y Benzo Pireno, entre 20 y 40 microgramos (un microgramo es la milésima parte de un gramo). De los cuales el 50 por ciento es retenido por el fumador y un 30 por ciento, por el fumador pasivo.

Por otra parte, un factor que se cobra vidas, principalmente en los inviernos, es la combustión incompleta emanada por estufas a kerosene, a leña e inclusive a gas, fundamentalmente en lugares sin ventilación.

El polvo es también un importante contaminante. En un trabajo realizado en Riverside, California, los niveles de partículas de 10 micrómetros (que pueden penetrar en los pulmones), observados a partir de las actividades de una persona en el hogar durante un día, superaron en un 60 por ciento lo esperado, según muestras de partículas realizadas con anterioridad en el ambiente.

Presente en todo microclima, el polvo encierra partículas invisibles pero nocivas, que se dividen en orgánicas e inorgánicas. El polvo orgánico está

Formado por restos vegetales y también por aerosoles biógenos, es decir, microorganismos que dan origen a patologías, generalmente bronquiales. El polvo inorgánico está formado por la tierra, la arena, etc. Además, hay elementos de alto riesgo que diariamente son usados sin discreción para la construcción o renovación de casas y para la extinción de insectos. Estos son los compuestos orgánicos volátiles y el formaldehído, que se encuentran en adhesivos, plastificantes, revestimientos, alfombras, pinturas, decorados. Y los pesticidas.

La ecología en casa

Frente al planteo de este cúmulo de contaminantes, cabe preguntarse por una solución, ya que no es posible prohibir sustancias esenciales para la vida actual, como son los materiales de construcción, la calefacción o los insecticidas –un sitio aparte merece el humo del tabaco; fumar en lugares cerrados ya ha sido prohibido en muchos países-.

Por esa razón, es importante señalar que la exposición a sustancias contaminantes puede reducirse con sólo hacer modificaciones en la rutina diaria. Gotelli recomienda una buena ventilación de los ambientes para contrarrestar los efectos de los gases de combustión, solventes y materiales de construcción.

En cuanto a los pesticidas, si bien hay diferencias de criterio entre los especialistas, seguir las indicaciones del fabricante es el cuidado mínimo que se recomienda. El polvo debe ser removido con trapos húmedos o con aspiradora, no con plumeros, que lo único que hacen es transportarlo de un lugar a otro. Además, hay que asegurar la limpieza constante de los filtros de aire acondicionados porque retienen microorganismos y los diseminan en el ambiente.

Por último, según estudios de especialistas norteamericanos, una mayor información sobre las sustancias contaminantes y las fuentes aparentemente inocuas que las producen permitiría la toma de conciencia sobre el tema. Sin embargo, cabe dudar; al fin y al cabo los miles de paquetes que se venden a diario llevan una frase acerca de su riesgo que no parece amedrentar mucho a los fumadores de este país, que no sólo fuman en lugares abiertos.

Distribución promedio del tiempo semanal
de un habitante urbano

Ambiente

Horas
semanales

Porcentaje

Hogar

84 hs.

50%

Trabajo

45 hs.

27%

Otros interiores

16 hs.

9,5%

Viajes

12 hs.

7%

Aire libre

11 hs.

6,5%

 

Publicado en “Futuro”, Página 12, el sábado 5 de setiembre de 1998.

 

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