Profesor: Guillermo Mastrini
Teórico Nº 9 (11/11/04)

Buenas tardes. Hoy vamos a tratar el tema de la concentración de la propiedad de los medios.
Antes de empezar quería comentarles que ayer en la Cámara de Diputados se votó, luego de tres horas de debate , la modificación del artículo 45 de la ley de radiodifusión para permitir que toda persona física o jurídica pueda ser propietaria de medios de comunicación, eliminando la necesidad de tener fines de lucro. Pero aún no es ley, falta que se apruebe en Senadores, por lo que hoy en día no tiene aún ningún efecto práctico.
Las sesiones del Congreso se dividen en "ordinarias" y "extraordinarias". Las cuestiones que tienen "estado parlamentario" si no son aprobadas (es decir, si no pasan por las dos cámaras) durante el ciclo de "ordinarias" pierden ese estado. Ese período vence los primeros días de diciembre, y si Senadores no aprueba la modificación antes de esa fecha pierde estado parlamentario, salvo que el Poder Ejecutivo mande este tema a "sesión extraordinaria" (período de tiempo en que el Congreso sigue funcionando pero sólo con la agenda de temas que le marca el Ejecutivo, no los propios.) Yo no creo que lo apruebe Senadores en tanto poco tiempo, sobretodo porque es la cámara más conservadora, y tampoco creo que lo manden a sesión extraordinaria. Es una cuestión sumamente importante en políticas de medios porque hacía muchos años que la Cámara no abordaba este tipo de temas y con esta importancia. Se aprobó por amplia mayoría, hubo 168 votos a favor, 10 en contra y 2 abstenciones (aunque los diputados son 260.) Yo tengo mis desacuerdos parciales con lo que se votó pero no cabe duda de que es un avance con relación a la ley existente. Los que votaron en contra fueron los partidos más vinculados a la Dictadura, y se abstuvieron el ARI y Zamora, con el argumento de que votar esto implica mantener la ley de radiodifusión.
También se aprobó la modificación del art. 7 (el que pone la ley de radiodifusión bajo la Doctrina de la Seguridad Nacional) y el 96 (el que establece que el COMFER tiene que estar integrado por un miembro de cada una de las fuerzas armadas.) Esto se derogó en la sesión anterior.
Es cierto que si se hacen estas modificaciones parciales es para mantener la ley, pero también es cierto que la realidad política de hoy indica que es más posible hacer esto que cambiar toda la ley. Desde el año 1983 se han presentado 80 proyectos de modificación de la 22.285: uno sólo tuvo aprobación en comisión y ninguno fue tratado en el recinto. Luego de ser aprobado por la comisión pasa a tener "estado parlamentario", que no quiere decir que se trate en el recinto. De todos los que son aprobados en comisiones la "voz parlamentaria" decide cuáles se tratan en el recinto. La "voz parlamentaria" es cuando los jefes de los bloques de cada partido se ponen de acuerdo acerca de cuáles serán los temas a tratar.
Yo coincido con los argumentos de la gente del ARI acerca de que es un parche para no cambiar la ley, pero también es cierto que en este caso puntual del art. 45 es una cuestión crucial. En cualquier momento se va a llevar a cabo la "normalización del espectro" (el Estado llamará a licitación para utilizar toda la capacidad del espectro) y va a ser muy complicado que eso se haga con este artículo vigente. Hoy el espectro radioeléctrico en la Argentina está subutilizado desde el aspecto legal, hay más frecuencias disponibles que radios habilitadas para cubrirlas.
Hay un criterio técnico y, detrás de éste, uno político. El espectro de FM en números va desde el 88.8 hasta el 106.6. Se pueden separar las radios cada 400mhtz o cada 200mhtz. En el primer caso hay menos radios con mejor sonoridad. La otra discusión pendiente es qué potencia se le asigna a cada una: a menor potencia se puede separar en más áreas.
Hoy, sea como sea la decisión técnica, está subutilizado en todo el país, salvo en la Ciudad de Buenos Aires. Desde la Dictadura no se otorgan nuevas licencias porque Alfonsín, cuando asumió, tomó la medida de no otorgar más licencias hasta que no se cambiase la ley de radiodifusión. No era una medida equivocada, pero nadie pensaba que iban a pasar 20 años sin cambiar la ley. Por lo tanto, el sistema no se expandió, salvo por la vía ilegal.
Alumno: ¿Y qué fueron los permisos provisorios?
Profesor: Fueron situaciones para-legales. Los "PPP" o permisos precarios provisorios de 1989 establecían que se daba un permiso hasta que se arreglara la situación legal.
La ciudad de Buenos Aires se denomina "área conflictiva" porque hay más personas que quieren ser radiodifusoras que frecuencias. Casi todo el resto del país, salvo las grandes ciudades, son áreas "no conflictivas". Se habla de normalizar el espectro en estas áreas. Este plan dice que no se puede repartir mientras la ley de radiodifusión excluya a muchos de participar. Y el proceso de normalización se frenó por el art. 45, por eso es importante su modificación.
Este debate surge gracias a que la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró inconstitucional este artículo, en julio de 2003, en un caso presentado por una cooperativa de Córdoba. La contradicción actual es que la Corte dice que es inconstitucional y la ley lo marca como legal. El que tiene la potestad para derogar la ley es el Congreso, la Corte sólo falla sobre un caso específico. En el caso de esta modificación todavía hay que ver qué pasa con el Senado y que el Presidente de la Nación no lo vete (recuerden que De la Rúa vetó el proyecto de RTA que había sido aprobado por Diputados y Senadores.)
Alumno: ¿Cuál fue la modificación que se hizo con relación a la constitución del COMFER?
Profesor: Hoy el Directorio del COMFER está compuesto por siete miembros: uno por cada una de las Fuerzas Armadas, uno de la SIP, uno de la SIDE, uno de ARPA y otro de ATA. La modificación plantea, si mal no recuerdo, uno por el Poder Ejecutivo, tres por Senadores y tres por Diputados. Yo creo que es un proyecto de modesta visión política, se podría haber hecho una modificación más representativa. Igualmente, el principal cambio que introduce es la autonomía del COMFER. Según la ley es un organismo autárquico, es decir, recibe fondos del Estado pero sus cuerpos directivos tienen autonomía de decisión, se autogobierna. La modificación implica que, si bien sigue habiendo algún control político en la designación, una vez que es designado cobraría mayor nivel de autonomía. Hoy el interventor es nombrado directamente por el Presidente. La otra cuestión es que durante los últimos años el COMFER fue una "caja recaudadora", se negociaba todo. El que haya seis personas hace que sea más difícil "negociar".
Para quienes hace años que nos preocupamos por el tema es una situación contradictoria: hay mucha más discusión que en la década del '90 y algunas señales positivas, pero a su vez uno no deja de pensar qué mal que estamos ya que después de tanto tiempo seguimos manteniendo una ley de la dictadura.

Si no hay ninguna pregunta más de coyuntura pasamos al tema de hoy que es el de concentración de la propiedad.
En el documento que ustedes tienen en los apuntes trabajamos en dos momentos distintos el concepto de concentración.
En la década del '70 se distinguían dos grandes tipos de concentración: geográfica y económica, y dentro de la segunda, cuatro niveles: horizontal, vertical, ampliada y extendida.
Hoy se pueden actualizar un poco esas categorías y hay una nueva caracterización conceptual: a) integración vertical, b) concentración horizontal e c) integración o dominio conglomeral de la concentración.
a) Asistimos a una integración vertical cuando hay un dominio de la cadena productiva: materias primas, insumos, manufacturas, distribución, consumo. La integración de este tipo se produce cuando una empresa se desplaza hacia adelante o hacia atrás en la cadena, intentando dominar todo el proceso productivo. Por ejemplo cuando Clarín o La Nación avanzan hacia el control de Papel Prensa se proveen de un insumo. Lo mismo sucedería al comprar una Agencia de noticias, o cuando se tiene un canal de televisión y se adquiere una productora. En la Argentina casi siempre hubo una integración vertical de ese tipo, no se separó la producción de la distribución de programas. En el resto del mundo esto no es necesariamente así (en Estados Unidos está separado por ley.)
Las ventajas de este tipo de integración son dos:
- se elimina el costo de intermediación y se acumula la ganancia de una instancia anterior. (supuestamente)
- es una forma de asegurarse la provisión y no depender del comercio internacional, sobre todo en las industrias donde tienden a producirse "cuellos de botella", lugares donde la producción no es tan fluida porque no hay suficiente oferta como para satisfacer siempre la demanda. Esto sucede por ejemplo en el mercado de papel, que fluctúa a nivel internacional, o en la producción de programas para un canal de televisión que está al aire 24hs al día (le conviene tener su propia productora.)
El riesgo es tener una empresa gigante que va a tener un costo fijo mucho más alto que una empresa pequeña.
b) Se habla de concentración horizontal cuando una misma empresa se expande en el mismo mercado, por ejemplo el mercado de diarios. Esto puede ser por lanzamiento de un mismo producto o por compra de un producto instalado. Por ejemplo Clarín lanza Olé y amplía su participación en el mercado de la prensa, y además compra La Razón o La voz del Interior. Creo que Clarín nos permitiría ejemplificar cualquier cosa. Es el diario de mayor venta de lengua española en el mundo. Esto se relaciona con el alto consumo en términos relativos de diarios que hay en la Argentina y con el relativo e importante nivel de nacionalización del mercado de diarios. En general, en muchos países se trata de un mercado regional o local.
La ventaja de este tipo de concentración es la economía de escala: dominar un volumen de mercado que haga más rentable mi economía de base. Se supone que lo más caro en las industrias culturales es la producción del prototipo, porque la reproducción tiende a amortizar la inversión. Vender cien mil diarios o vender doscientos mil demanda la misma estructura, el costo del papel no es tan significativo y, por lo tanto, el costo unitario de cada diario baja. Aún teniendo dos diarios distintos se comparten las estructuras productivas. Por ejemplo Clarín comparte con Olé el archivo fotográfico.
El riesgo de una estructura fija es que bajen las ventas y haya que sostener un staff muy grande.
c) Finalmente, la dimensión conglomeral es la combinación de las dos anteriores: la presencia en la cadena productiva en los distintos sectores de la industria cultural: la prensa, la radio, la televisión, la televisión por cable, etc. En este caso ha sido menos evidente el beneficio económico porque ha sido menos probado el que se produjese una sinergia y que la reunión de estas dos cuestiones generase más ganancia que las dos por separado. El imaginario era que con la misma estructura y el mismo personal se brindarían los servicios de una radio y un canal de televisión, por ejemplo. Pero ha resultado mucho menos beneficioso de lo que se esperaba. El funcionamiento del Grupo Clarín no se sostiene con las personas que trabajan en los distintos medios, es más una cuestión de marketing que de ahorro para el medio.
Se apunta a diversificar los riesgos y a potenciar un medio con el otro mediante la publicidad y los temas que abordan, que refuerzan constantemente una línea editorial. Se busca estar presente en todos los mercados potenciales por si alguno despega y no quedarse sólo con uno si en éste se produce un gran fracaso. Pero para esto se necesita mucho capital. El Grupo Clarín logró dominar todos los mercados endeudándose muchísimo, por eso hoy su situación económica es tan crítica. En ese proceso de concentración contrajo deudas en el extranjero, porque la tasa internacional era más baja que la argentina. Nosotros no podemos endeudarnos en dólares porque para emitir Obligaciones Negociables (deuda externa que asumen las empresas y que respaldan con sus activos) en la bolsa de Nueva York, hay que hacerlo por grandes sumas y tener activos que las respalden. Generalmente pagan más interés que los Estados, porque se supone que una empresa tiene más riesgos. Entonces el Grupo Clarín se endeudaba en dólares, los traía al país, los convertía en pesos, los ponía a tasa de interés en pesos que pagaba un interés mayor que la tasa internacional en dólares y luego los reconvertía a dólares, obteniendo así una ganancia financiera muy importante. Además, esto permitía el crecimiento. El problema ocurrió con la devaluación: esa deuda no se pesificó y sus ingresos siguieron siendo en pesos. Son los riesgos de la concentración.
Esto se relaciona con lo que veremos la clase que viene: los mercados son cada vez más internacionales. Los ejecutivos y estrategas del grupo Clarín dicen que si hoy estuvieran en la misma situación que estaban a fines de los '80, principios de los '90, volverían a hacer el mismo proceso, porque su única alternativa era crecer para no ser absorbidos por grupos más grandes que venían de afuera. Aquí se ve la paradoja de estas situaciones: para la empresa, la lógica era crecer o ser absorbida; pero por su crecimiento y por su particularidad de país periférico, también entró en crisis. Esto es similar a lo que sucedió con el Grupo O'Globo en Brasil: se endeudó, creció y luego devino la devaluación (aunque, a diferencia de la Argentina, fue de manera mucho más paulatina, empezó en 1997 y se estabilizó en 2002 aproximadamente, lo que le permitió ir ajustando sus costos internos más suavemente; además de que tiene una capacidad productiva mucho mayor que Clarín.)
Hoy hablamos de estas tres dimensiones de la concentración. El proceso que está por detrás de todo esto es el de mercantilización de la cultura. Hasta 1980 la preocupación principal de las industrias culturales era de tipo cultural o político, dirigida a considerar la diversidad, la integración y la protección de la industria nacional. Cuando la producción cultural comenzó a tratarse como mercancía y no como un problema político-cultural, el criterio de la concentración pasó a ser superlativo porque es lo que permite mayor circulación de capitales. En cuanto la regulación, pasó a ser estrictamente económica (los flujos de capitales fluyen hacia este sector cuando no hay barreras de entrada y se trata de un mercado interesante que no sólo permite ganar dinero sino también tener influencia simbólica.) En los '80 se producen los cambios que van a permitir la "euforia" de los '90.
Voy a leer una frase del texto que ustedes tienen porque es interesante para ver cómo esto fue variando históricamente:
En un trabajo publicado a comienzos de la década del 90, el investigador inglés Graham Murdock señalaba con acierto que "la defensa de la libertad de prensa había sido vista como una extensión lógica de la defensa general de la libertad de discurso."
El primer problema era la libertad de discurso: en los albores de la circulación de discursos, el poder político establecía claramente separaciones y límites. El primer reclamo fue que el poder político no pusiera ningún tipo de barreras a los discursos sociales que circulaban. Me refiero a la censura explícita que ejercía el rey en la época de la monarquía absoluta. Casi al mismo tiempo en que se reclama esto surge la prensa, por lo que de deriva que "libertad de discurso" = "libertad de prensa". Este último es un concepto que dice muy poco, hoy hay libertad de prensa en casi todo el mundo, es un derecho consumado. Generalmente hay libertad de prensa y algún tipo de represión sobre su ejercicio. Lo que no hay es impedimento previo: la libertad de prensa se reclamaba frente al derecho del soberano de limitar la posibilidad de salida. Hoy hay ataques en la prensa que son post-publicación o durante la investigación, pero en un marco de libertad de prensa a nivel mundial.
"Esto fue posible mientras la mayoría de los propietarios tenían un solo periódico y los costos de entrada al mercado eran bajos."
Estamos hablando del siglo XVIII-XIX, en un contexto de esfera pública habermasiana, donde cualquiera podía, con una inversión pequeña, tener un periódico. Muchos desaparecían pronto, pero el mercado era competitivo y de libre concurrencia.
"Con el devenir del siglo XIX, la producción de diarios se tornó más sofisticada tecnológica y operacionalmente, con crecientes costos de entrada que restringían la entrada a los principales mercados y condujo a los pequeños títulos a salir del mercado."
Por un lado, las empresas más pequeñas no pueden seguir participando porque no tienen capacidad económica, y por el otro, no pueden entrar nuevas. Pasa a ser un mercado menos competitivo y con menos cantidad de títulos.
"En el comienzo del Siglo XX se produce la era de los dueños de cadenas de periódicos y los barones de la prensa, llevando a los pensadores liberales democráticos a reconocer una creciente contradicción entre el rol idealizado de la prensa como un recurso de la ciudadanía y su base económica de propiedad privada." (Murdock, 1990: 1)
Si la prensa era aquella por la cual circulaban los contenidos políticos, que de alguna manera asistían a la posibilidad de esa esfera pública habermasiana, una cosa era pensar los medios de comunicación como vehículo de la información necesaria para la participación política; y otra cosa es pensarla hoy en un mercado muy competitivo, donde uno puede creer que hay libre circulación de la información, pero existe concentración e intereses particulares por detrás, que hacen que ese "libre acceso a la información" sea bastante restringido.
"Iniciado ya el siglo XXI, la situación se ha extendido a un amplio abanico de medios y ramas industriales."
Ya no sólo afecta a la prensa sino al conjunto de la radiodifusión y también a otros rubros.
"El sector comunicacional ya no está sólo formado por empresas familiares y, en algunos casos, encabeza importantes grupos transnacionales. Se destaca cada vez más el lugar central de las industrias de la comunicación para organizar el mundo simbólico de la sociedad capitalista madura, enlazando estructuras económicas y formaciones culturales. Las políticas vinculadas con la estructura de propiedad de los medios de comunicación se han convertido en uno de los puntos nodales para garantizar la diversidad de la información. Para algunos, la diversidad se garantiza a través de la diversidad de intereses de los propietarios de los medios de comunicación. Para muchos, la concentración de la propiedad reduciría esa posibilidad."
Este es el problema que genera la concentración: cómo ese sistema cada vez más acotado a menos personas puede garantizar que accedamos a la información necesaria para constituirnos como ciudadanos.
El acceso a la información no es totalmente libre porque empiezan a existir barreras económicas (no cualquiera puede entrar a los mercados) y políticas (no accedemos a toda la información disponible) y esto pone en contradicción ese concepto de libertad de prensa, que hoy garantiza nada más que todos podemos ser grandes propietarios de medios (no es imposible que uno de ustedes sea Hadad -en términos económicos, no ideológicos- dentro de treinta años, lo que sí seguramente es imposible es que todos lo seamos). Creo que hoy hay que avanzar en conceptos que amplifiquen ese derecho. Ningún mercado capitalista es plenamente competitivo, y menos el de las industrias culturales.
Alumno: Me parece paradójico hablar de convergencia al mismo tiempo que de acceso y participación.
Profesor: No es contradictorio, es cuestión de articular el nivel de análisis económico con el político. En los '70 la regulación era política, hoy es principalmente económica. Pero esto no quiere decir que no tenga una dimensión política. Son dos niveles de análisis permanentemente articulados. Los modelos económicos son el resultado de las luchas políticas y también la política es sostenida en una materialidad económica. Todo sistema económico destina una parte importante de su excedente a mantener el sistema político.
Veo que hay clima de salida así que los despido hasta el jueves que viene, cuando terminaremos con la unidad tres y veremos Dinámicas Internacionales.